Mateo 25 “Usa tus talentos para el servicio de los demás”

¡Buenos días mujercitas, espero se encuentren bien! Hoy nos toca hablar acerca de Mateo 25 y me voy a enfocar en la parábola de los talentos, así que dale una leída antes para que te des una idea más clara de lo que estoy platicando.

Esta parábola está hablando de un hombre que les confió a sus siervos todas sus pertenencias para que las administraran en lo que regresaba de un largo viaje, el hombre representa a Jesús quien, yéndose al cielo, les confía a sus siervos muchos talentos para que los administren mientras regresa. Y al igual que el hombre de la parábola, Jesús va a regresar a pedir cuentas a cada uno y a juzgar lo que hicieron con lo que les encargó. De hecho, les recuerdo rápidamente que este capítulo como gran parte del anterior, tratan precisamente de su regreso, Cristo dijo que nadie sabe el día o la hora en que sucederá, y que puede ser en cualquier momento, por lo mismo dijo que debemos usar bien nuestro tiempo, y estar alertas, preparadas y velando.

Dios nos ha dotado a cada una con cualidades específicas, a algunas con más, a algunas con menos, pero a todas nos dotó con algo y se aseguró de que sea justo lo que podemos manejar, sin embargo, la parábola nos enseña que hay dos tipos de personas.

El primer tipo, son aquellas que reconocen que Dios les ha dado todas sus gracias, cualidades y talentos y que Él confía en que harán su mejor esfuerzo para utilizarlas cómo es debido. Cómo están conscientes que van a rendir cuentas, velan por los intereses de Dios y saben aprovechar el tiempo. Son tenaces, agradecidas, confiables, diligentes, y sobretodo son fieles a su Señor.

El segundo tipo de personas, son aquellas que, habiendo recibido cualidades y dones, desconfían que Dios sepa lo que está haciendo y no las usan correctamente, entonces prefieren ocultarse por miedo o ansiedad, son negligentes, egoístas, desleales, además que se dejan guiar por sus sentimientos, son desagradecidas y pierden el tiempo.

Lamentablemente, en el tiempo en que vivimos es bien fácil que seamos como el segundo tipo de personas, nos dejamos llevar por la rapidez con la que va el mundo, y nos volvemos superficiales, enfocándonos solo en nuestras necesidades, nuestros deseos, nuestra destreza, nuestro egoísmo y olvidamos por completo que todos los dones y habilidades que poseemos es gracias a que Dios confió en que los utilizaríamos sabiamente al servicio de los demás. Igual que Cristo lo hizo. Por eso dice Gálatas 5: “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros”.

Además de que usamos nuestros talentos para fines egoístas, también dejamos que se nos vaya el tiempo de una manera espantosa en un millón de cosas que no son importantes. Te voy nombrar cinco maneras en las que desperdiciamos este recurso no renovable y que nos distraen para usar nuestras habilidades y dones como Dios manda.

Trabajando para tener más

Yo sé que les hablo mucho sobre este tema, pero la verdad es que nadie me puede negar que vivimos en una época en donde el consumismo está a todo lo que da, entonces en aras de una mejor posición social, mejores oportunidades, y tener más posesiones, ya no alcanza el tiempo para entregarnos a los demás, inclusive a nuestra propia familia, la esposa ya no quiere servir ni a su esposo ni a sus hijos porque está ocupada en traer más dinero a la casa o en búsqueda de su realización personal. Te recomiendo que hagas una lista de las cosas que realmente son esenciales y las que no. Puedes prescindir de algunos lujos materiales para invertir tu tiempo en el servicio a los demás.

Pasando tiempo en internet y redes sociales

Miren la verdad es que sí, públicamente lo acepto, tengo un pequeño problema con los celulares, las redes sociales, el You-tube y todo eso, de hecho, de mis tres hijos, solo él mayor acaba de adquirir su propio celular y eso porque ya va a cumplir 20 años, simplemente me reúso a que seamos una familia que desperdicia su tiempo. Porque, aunque creo que se pueden usar de forma constructiva para la Gloria de Dios, estoy más que convencida que el 95% de los motivos por los que se usan no tienen nada que ver con la Gloria de nuestro Señor, por el contrario, se encuentran puros escándalos, sexo, tragedias, chismes, depravación, vanidad, envidia, en fin, no le sigo porque no termino…Ponte límites, hazte un horario para revisar mensajes, memes, videítos y todas esas cosas que te roban el tiempo, ¡Ah y por favor! Haz que tus hijos también lo hagan, incluso háganse el hábito dejar los aparatitos en santa paz en las comidas, al momento de estar en reuniones, y al llegar la noche.

Teniendo platicas innecesarias. Como mujer creo que sabes exactamente

a que me refiero, a esas platicas en las que nos enredamos y que no son edificantes para nadie, en ellas criticamos y juzgamos a nuestros hermanos, a nuestro esposo, nuestros amigos, tíos, cuñados, primos, ¡vaya, a cualquiera que haga algo distinto a lo que nosotras aprobamos! Y lo peor es que ni se los décimos de manera constructiva para ayudarlos a cambiar, solo perdemos el tiempo hablándolo con otras personas. ¡Detente ya! Deja las pláticas criticonas y mejor ponte a orar y a ayudar de manera práctica a las personas que tanto juzgas.

Haciendo cosas Urgentes

Yo creo que no tenemos ni una idea de lo mucho que se nos va el tiempo en hacer cosas urgentes, más no necesariamente importantes, vivimos en un mundo en contra de las manecillas del reloj y nos enrolamos en actividades innecesarias que solo succionan nuestro tiempo y nuestras habilidades y todo porque no nos organizamos, debemos priorizar y quitar las cosas innecesarias hoy mismo.

Apapachando nuestros Temores.

Es normal que a lo largo de nuestras vidas experimentemos temores y miedos, lo que no está bien es que vivíamos con miedo como si fuera un inquilino independiente y permanente en nuestra mente que nos paraliza y define lo que hacemos. Miedo al futuro, al pasado, al fracaso, al rechazo, a la muerte, a la vida, miedo al miedo, en fin, paralizadas por miedo.

Los motivos por los que Dios nos llenó de habilidades y talentos, no es para que nos hiciéramos más ricas, ni populares, o para que juzguemos a las personas, tampoco para que perdamos el tiempo en tonterías y mucho menos para que nos escondamos del mundo porque tenemos miedo. Dios nos dotó de muchas cosas para ser más efectivas en compartir su Palabra, hacer discípulos y servir a los demás, justo como lo que hizo Cristo. Tenemos que recordar que todo lo que tenemos, lo tenemos prestado por un tiempo limitado y que va a llegar el momento de rendir cuentas de como invertimos o no, cada una de las habilidades que Dios nos confió.

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”.

¡Que tengas una linda semana y que Dios te bendiga!



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