Estando Jesús en Nazaret y después de haberse presentado en la sinagoga de su pueblo como el ungido de Dios, supo que lo primero que le iban a pedir, para avalar esa declaración, era que hiciera milagros.

Jesús, antes de que le pidieran esas señales, les dijo que ningún profeta habia sido bien recibido en su propia tierra. Y puso dos ejemplos: Elías, quien en una crisis ocasionada por una sequía había hecho un milagro a una viuda, pero no de Israel, sino de Sarepta, en la región de Sidón (hoy, Líbano) fuera de las fronteras del pueblo que se sentía elegido por Dios.

El segundo ejemplo fue el del profeta Eliseo, que curó de lepra a Naamán, una persona siria, región aún más distante que Sidón. De esta manera y con estos dos ejemplos Jesús tuvo la osadía de cuestionar el estrecho nacionalismo de muchos de sus oyentes.
Tanto los ofendió con esas alusiones que, en aquel mismo momento, cuando Jesús apenas había empezando su ministerio, tuvieron la intención de matarlo.

El amor inclusivo (planetario) de Dios ofende a muchos. Ofende su amor, exaspera tanto cariño, irrita su gracia. Ante esto, queda el consejo ejemplificado por Jesús: “se abrió paso entre ellos y se fue”.LUCAS‬ ‭4:23-30‬ ‭“Jesús les dijo: — Sin duda, ustedes me aplicarán este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo.
Haz, pues, aquí en tu propia tierra, todo lo que, según hemos oído decir, has hecho en Cafarnaún ”. Y añadió: — Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. Les diré más: muchas viudas vivían en Israel en tiempos de Elías, cuando por tres años y seis meses el cielo no dio ni una gota de agua y hubo gran hambre en todo el país.

Sin embargo, Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una que vivía en Sarepta, en la región de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado de su lepra, sino Naamán el sirio.


Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, echando mano a Jesús, lo arrojaron fuera del pueblo y lo llevaron a un barranco de la montaña sobre la que estaba asentado el pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se fue.”

Carlos Scott

Autor: Carlos Scott

Carlos es miembro del comité ejecutivo y del consejo de liderazgo global de la Comisión de Misiones de la Alianza Evangélica Mundial (WEA), Reside en Buenos Aires.


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