No debemos olvidar que somos ovejas bajo el cuidado de pastores; debemos recordar a nuestros pastores (Heb. 13:7). Debemos orar por ellos, aprender de sus enseñanzas, mirar su ejemplo, someternos a su autoridad, y reconocer la enorme responsabilidad que le deben a Cristo.

Al hacer estas cosas, haremos de su trabajo de pastorear un privilegio gratificante y deleitoso, en lugar de una carga. Tiene sentido que las ovejas gozosas y dispuestas sean una bendición para el pastor, pero el escritor de Hebreos concluye estos versos con un giro inesperado. Sí, ser una oveja sumisa es una bendición al pastor, pero también es una bendición para la oveja. Cuando nos acordamos de nuestros líderes, ¡es una ventaja para nosotros!

Sin importar cuán comunes o inadecuados puedan parecer nuestros pastores, ellos son el regalo de Cristo a su iglesia (Ef. 4:8, 11). Y cuando estamos dispuestos a ser pastoreados por ellos, será para el bien eterno de nuestras almas.

 

Agradecemos a los pastores por su trabajo

La ardua tarea del pastor no debe pasar desapercibida para el resto de miembros del cuerpo de Cristo. Es por eso que en octubre muchos cristianos de todo el mundo celebran el mes del pastor: una ocasión especial para honrar a nuestros pastores y mostrarles nuestro apoyo.

En este año el equipo Logos contribuirá ofreciendo charlas educativas, blogs, reflexiones devocionales y grandes descuentos en recursos pastorales que ayudarán al pastor en su ministerio, y que harán su carga más liviana. 

Participa con nosotros de esta ocasión, ya sea aprovechando los descuentos, o regalándole a un amigo pastor las herramientas que necesita para su ministerio: 



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