A la par de escudriñar las Escrituras y de profundizar en su conocimiento de ellas, asegúrense de crecer en la gracia; y a la par de desear conocer la doctrina, anhelen sobre todo crecer en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; y su estudio de la Escritura, y su crecimiento en la gracia y en el conocimiento de Cristo ha de estar supeditado a ese objetivo más preeminente, que es vivir para darle gloria tanto ahora como perdurablemente a Aquel que los amó y que los compró con Su sangre. C. H. Spurgeon – Un Salmo para el Año Nuevo
La amonestación que nos regala el pastor Spurgeon es más necesaria que nunca. Es importante conocer doctrina y es sumamente importante leer la Biblia, pero es más importante ir aplicando lo que vamos aprendiendo y más importante aún centrarnos en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Es preciso amar a nuestro Señor con locura, entregarnos a Él de todo corazón y tratar de asemejarnos más a Él cada día. De nada sirve el traje de justicia de Cristo si seguimos siendo podridos por dentro.
Unos buenos versículos que hemos de aprender de memoria y aplicarlos en cada instante de nuestra vida -en particular en el 2013- es:
“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí”.
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Juan 15: 4, 5. Feliz Año



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